
una noche de abril del 80, durante un asado, un tipo de casi 45 años, militar retirado, me confesó, bien borracho y con una desagradable mueca, que a los detenidos les ataban unos bloques de cemento en las piernas y los arrojaban desde un avión al río de la plata. los llamaban "arbolitos" porque quedaban paraditos en el fondo del río, erguidos, con los ojos abiertos, formando parte de un bosque petrificado. me levanté de la mesa y fuí al baño a vomitar.
3 comentarios:
lo malo de esta historia es que el protagonista no vomito encima del milico.
hubiera hecho eso y algo más... pero yo estaría preso y el muy hijo de puta no
¡Qué fuerte todo esto! Yo era RE chica cuando pasó todo y no logro recordarlo.
(¿será que no se lo que recuerdo?)
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