¿qué queda del día en la ciudad?un cigarrillo aplastado sobre el adoquín
una imagen femenina que pasó
y nos borró la memoria
un llamado que se cortó por la señal
algún café que tomamos por excusa
un embotellamiento que es paisaje
un insulto sin sentido
un queja, un instante perdido,
una mirada esquiva, un vuelco en el alma, un olvido
un amor no dicho, una luz que encandila.
qué queda en la ciudad sino
eso que queda del otro lado de la orilla
queda eso, conectarnos con la vida
con lo que nos maravilla.
(imagen / gerardo schreiber)
6 comentarios:
Entonces la vida la hace uno y no es un objeto que alguien nos brinda, la moldea y acaba con ella.
la vida la hace uno y para uno mismo. Si después, alguien puede compartir esta lectura y caminar por el mismo borde, eso es la sumatoria de dos vidas.
Anna Karina
y la sumatoria de dos es, sin embargo siempre igual a uno?
Anna Karina
Hola juan, soy juan, el amigo juan.
La pregunta con la que empezas esta especie de relato poético no es una pregunta aislada, que se pierde en el espacio al momento de nombrarla. Creo, mas bien, que es una de esas preguntas que se reponden con silencio, observando, escuchando, viviendo la suma de partes que constituye la ecuación que la vida es en sí misma. Dicha ecuación, tiene como todas, una o varias incógnitas, y esa es la causa de que hayan tantas preguntas, y otras tantas que responden a las anteriores, pero que tiran la pelota de la certeza y la confianza siempre mas lejos.
Las preguntas
son el motor de la vida
las respuestas
son nuestra conciencia dormida:
la rutina;
ella es la que nos ampara,
ella es la que nos engaña.
Pero quizá piensen que estoy siendo demasiado injusto, o demasiado bondadoso, con ese almíbar que nos contiene tan fuertemente; la rutina no es la culpable de que se la mire con belleza, o con odio, o con angustia, o con indiferencia, para encontrarle el sentido a la ecuación que hace su parada en su estrecho andén de años.
Siempre me pregunto si estamos,
como dice Sartre,
condenados
a ser libres;
y yo, casi consternado,
siempre emito la misma respuesta: No sé si soy efectivamente libre, lo creo poco probable, ¿no será que estamos condenados a vivir la vida, a resolver solos (libres) la acuación, ecuación que se nos impone, y que nosotros, bronceados como en verano por esa soledad, llevamos a cabo todos los días?
¿No será por eso, Anna Karina,
que tenemos siempre pendiente
la necesidad de compañia?
¿No tenemos en cuenta, acaso,
que simpre miramos desde un solo lado?
¿O que siempre añoramos
la posibilidad en tanto potencialidad de nuestra soledad padecida?
Esto es la vida,
preguntas y mas preguntas. Observar qué queda del día
en la ciudad,
es observar qué queda de cada uno de nosotros en la rutina,
es resolver la ecuación.
Y mirarla con belleza,
es sentirnos, quizá,
por algún espacio de tiempo, bellos, contentos, o angustidos, o indeferentes.
es uno de los mejores comentarios que he recibido en mis blogs. muy bien Juanma, y un fuerte abrazo.
es uno de los mejores comentarios que he recibido en mis blogs. muy bien Juanma, y un fuerte abrazo.
este comentario me deja sin palabras... me deja sola en mi vieja realidad de celuloide.
Anna Karina
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