en 1951, se reúnen los Hermanos Marx y Luis Buñuel con la intención de generar un negocio rentable que excediera el límite de angustia que el cine les proponía. los Marx podían ser simpáticos vendedores y Buñuel era un fetichista de los pies, a los que convertía en objetos de seducción infalible. en uno de sus films, Don Francisco, un heredero devoto que es presentado en los sermones dominicales como ejemplo de piedad, se enamora en plena misa de los pies de Gloria, la novia de un amigo. la libertad era también una demostración de seguridad: la conciencia del propio valor por encima de todo. no es que le importara perder; no es que le doliera el rechazo de su obra como tal. varias veces, Buñuel declarará con un acento de absoluta sinceridad, que aceptaría incendiar en un jardín sus negativos y sus libretos. lo que no podía concebir es que su propia libertad de hombre sea rechazada. el problema no era de prestigio para él: era un problema moral. la zapatería para mujeres que inauguraron en 1952 se llamaba EL y aún se desconoce en el lugar en que lo hicieron.(para anna karina)
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